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LAS EDADES DE MILOU

LA IMPOTANCIA DE LA EDUCACIÓN.
Milou es un precioso cachorro adoptado que siempre soñó con continuos juegos, mimos y compañía de su familia. 
Embelesado de uno de los miembros de la familia en concreto, pasa el día utilizando sus mejores artimañas para no dejar de llamar la atención.
Conforme pasan los meses se fortalece más y más el conseguir lo que  quiere de todos, pero más aún de esa persona en concreto. 
Poco a poco va perfeccionando esa mirada a la que nadie se puede resistir. 
Se hace con el sofá, la cama, recibiendo trozos de comida de alguno de los comensales y hasta decidiendo cual es la hora de dormir y cual no.
Pasa el tiempo y Milou pasa de ser una bolita tierna y peluda a un esbelto y fuerte perro musculoso.
Su tamaño hace que su lugar apropiado ya no sea el sofá, ni los pies de la cama cuando llega la noche.
La mirada tierna en la mesa suplicado un trozo de pan, se convierte en unas colgantes babas, bastante antihigiénicas cuando al sacudirlas van a parar al plato.
Ha pasado un año y medio y los pequeños tironcitos con la correa pasan a ser imposibles de controlar.
 Cada vez las discusiones en casa por quien saca a pasear al perro son más frecuentes.
Cuando Milou alcanda la madurez, decide que él es el que marca los ritmos y pone las condiciones ya nigún miembro de la familia ha hecho más que someterse a sus antojos durante estos dos años. 
A él le ha tocado coger las riendas. Él es el jefe.
*Si quieres que Milou acabe en una perrera pasa a la página 35.
*Si prefieres que uno de los miembros de la familia acabe en el hospital, pasa a la página 49.
PÁGINA 35. 
Milou ya es un perro adulto y debido  que la familia no ha sabido educarlo ni marcarle en que lugar jerárquico de la familia está, se ha hecho imposible la convivencia con él.
Tiene a todos dominados y ya no hay manera de que haga caso a nada.
La casa ahora tiene dos sofás ya que el primero no les deja ni acercarse, Milou ha decidido que es suyo.
Cuando salen de casa unas horas para el colegio y el trabajo, Milou lo destroza todo.
Y los paseos son más bien a la inversa, él los pasea a ellos.
No pueden llevarlo a ningún sitio por que se encara con todos los perros y no digamos si ve a un gato correr.
La familia en lugar de acudir a un profesional que les asesore, opta por lo que la gran mayoría hace, llevándolo a la perrera acusándolo de incontrolable y malo y dejándolo allí abandonado.
Y aún se van con la conciencia tranquila de que no lo han dejado en una cuneta.
PÁGINA 49
Cómo ya os hemos contado Milou ocupa el rango más alto en la jerarquía de la familia.
Milou es el jefe de la manada, y uno de las obligaciones y derechos del jefe de la manada es atacar cuando algún otro miembro intenta usurparle su puesto o hace algo que no proceda.
Una tarde lluviosa después del paseo decide echarse una siesta en el sofá. Un miembro de la manada al verlo empapado en el sofá, decide estirar el brazo para bajarlo con un gesto de enfado.
A Milou eso no le gusta, es su sofá, se lo otorgaron de pequeño.
Milou muestra su desconformidad lanzando un bocado al brazo de su subito provocándole importantes heridas.
Milou es un perro asesino que acaba sacrificado por su propia familia.
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Milou, no es malo, no es un perro potencialmente peligroso, no está loco, ni es agresivo.
Los perros vivirían en manada si fueran libres, y esa manada tendría un estricto orden jerárquico al que los perros se siguen atendiendo por instinto. Lo único que cambia es el tipo de manada, nosotros los miembros de la familia pasamos a ser el resto de componentes.
Cuando más alto es el rango más poder de dominio adquirido tiene.
Y el jefe de la manada guía al resto, pero está en pleno derecho de atacar cuando algún otro miembro le reta para arrebatarle el liderazgo o actúa de manera no beneficiosa para el resto.
El jefe no sólo ataca, tiene la obligación de defender con su vida si hiciera falta a todos y cada uno de esos miembros. 
 
Esto no sólo pasa con los perros grandes, de hecho es mucho más frecuente en perros de tamaño pequeño. Pero al no tener transcendencia la mordedura por el tamaño del animal, no se escucha tanto.  
Milou, en los dos casos de esta historia ha sufrido las consecuencias de ir a parar a una familia que no ha sabido como educarlo, que no se informó de cual era la educación adecuada para que la buena convivencia con un can.
Adoptó un perro como el que compra un peluche, y las consecuencias las pagó Milou.
Yo siempre intento transmitir la importancia de la educación de un perro.
Una manera fácil de entenderlo es «No le dejes hacer de cachorro lo que no quieras que haga de adulto».
El primer año y medio es duro, pero el resultado es poder disfrutar de todos y cada uno de los beneficios que nos aporta la compañía de un perro, que no son pocos.
Mano de hierro en guante de seda.
Si estás planteándote el tener un compañero canino, sea del tamaño que sea, de la raza o no raza que sea o del color que sea, INFÓRMATE, ASESORÁTE.
Y si no es un animal en concreto, déjate guiar en cual es el más adecuado según tu experiencia, disponibilidad, espacio, tipo de vivenda etc. 
No dudes en consultarnos para ampliar esta información.
Y no le restes importancia a la educación por que la diferencia es grande. 
Tu eliges, la mejor experiencia para ambas partes o vuestra peor pesadilla en la que lo más problable acabe peor parado sin culpa ninguna el perro.
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Publicado el:17 julio, 2014Cinco Hocicos

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